En el Reino Unido, por ejemplo, solo una de cada cuatro personas logra dormir ocho horas por noche, según una encuesta de YouGov. Aunque el 77 % de los británicos desea alcanzar ese objetivo, apenas el 25 % lo consigue.
La distancia entre intención y realidad refleja un problema extendido: dormir bien se ha vuelto más difícil de lo que parece.
Pero el sueño no solo implica sentirse menos cansado. Para los expertos, es uno de los pilares más poderosos de la salud física y mental.
El sueño como regulador del cuerpo y la mente
El Dr. Guy Meadows, director clínico y cofundador de Sleep School, sostiene que descansar adecuadamente regula procesos esenciales como la concentración, la estabilidad emocional y el equilibrio hormonal.
La importancia del descanso no es nueva. Benjamin Franklin ya defendía la idea de acostarse temprano y levantarse temprano como una fórmula para la salud y la sabiduría. Hoy, la evidencia científica respalda esa intuición: dormir bien fortalece la memoria, mejora el estado de ánimo y ayuda a controlar el apetito.
Por el contrario, la privación crónica de sueño puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
¿Cuánto y qué tan rápido deberíamos dormir?















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