Dubai -Ante el temor de que se alargue la guerra, los ultrarricos de Dubái han empezado a marcharse del opulento centro de negocios por todos los medios posibles, en ocasiones llegando a pagar cientos de miles de dólares.
La ciudad emiratí lleva décadas acogiendo a personas adineradas, que llegan a Dubái atraídas por los pocos impuestos que se pagan allí, la seguridad y el lujo que ofrece y un gobierno proclive a facilitar los negocios.
Pero estos últimos días, con el cielo surcado por drones y misiles, hay quien está pagando importantes sumas de dinero para garantizarse una vía de escape segura. Algo complicado porque el espacio aéreo de los Emiratos Árabes Unidos está parcialmente cerrado.
"Cuando vimos el fuego, nos dijimos: 'vale, es hora de irse'", contó Evrim, una mujer turca, madre de dos hijos, refiriéndose a la explosión causada por los restos de un misil que impactaron en un hotel de lujo cercano a su casa, en Palm Jumeirah, el archipiélago artificial que se ha convertido en un símbolo de la ostentación de la ciudad.
Ella, su esposo y sus dos hijos han pagado 200,00 dólares para volar desde el vecino sultanato de Omán a Ginebra, en Suiza, donde planean esperar a que termine la guerra. Para alcanzar la capital omaní, Mascate, tuvieron que conducir seis horas por el desierto.
"Estamos muy nerviosos (...), principalmente por los niños. Cuando oyeron el sonido de la explosión se asustaron", dijo a la AFP, aludiendo a las intercepciones de misiles.
Evrim tuvo la impresión de que marcharse sería aún más difícil si el conflicto se complica, temiendo que Arabia Saudita, al que pertenece buena parte del espacio aéreo de la región, se una a la guerra.
Con sus grandes parques temáticos y hoteles de lujo, el edificio más alto del mundo y hasta un enorme centro comercial con una pista de esquí cubierta, Dubái se ha convertido en un destino muy popular entre ricos y famosos.
Pero su estatus de refugio seguro en una región volátil está ahora en riesgo.


























