El debate sobre el alza en los alquileres en República Dominicana continúa sumando opiniones, esta vez de profesionales.
Luego del reportaje publicado por N Digital, en el que se evidenció que el costo de rentar una vivienda supera en muchos casos la capacidad salarial del ciudadano promedio, dos economistas coincidieron en que el fenómeno responde a una combinación de factores estructurales que están transformando el mercado inmobiliario del país.
Los economistas Francisco Tavárez y Edita Rodríguez señalaron, por separado, que el alza de los alquileres no obedece a una sola causa, sino a la convergencia de mayores costos de construcción, una oferta insuficiente de viviendas, el auge de las plataformas de alquiler turístico como Airbnb, el crecimiento de la inversión inmobiliaria y el inicio de procesos de gentrificación en distintos sectores urbanos.
Tavárez explicó que el aumento de los costos de materiales de construcción, energía, transporte, financiamiento y otros gastos asociados al desarrollo inmobiliario ha elevado el precio de las nuevas edificaciones, situación que termina trasladándose al mercado de alquileres.
A esto agregó que la vivienda ha dejado de ser únicamente un bien para habitar y se ha convertido también en un activo de inversión, incentivando la especulación inmobiliaria.
Asimismo, el economista sostuvo además que la expansión de los alquileres de corta estancia ha reducido la disponibilidad de inmuebles destinados al alquiler tradicional, generando una mayor presión sobre los precios.
En ese contexto, advirtió que la gentrificación comienza a manifestarse en sectores de Santo Domingo, Santiago y otras ciudades, provocando el desplazamiento gradual de residentes hacia zonas periféricas debido al incremento del costo de la vivienda.
Por su parte, Edita Rodríguez amplió el análisis al señalar que cerca del 42.5 % de las familias dominicanas vive en viviendas alquiladas, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), lo que mantiene una fuerte presión sobre un mercado cuya oferta no crece al mismo ritmo de la demanda.