Ante el creciente clamor social por los excesos policiales, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, defendió este lunes la continuidad del proceso de la reforma policial, calificándolo como un desafío histórico necesario y progresivo, al tiempo que descartó renunciar al cargo como también piden algunos sectores.
Al ser cuestionada sobre si la recurrencia de casos de abuso de la fuerza evidencia un fracaso de la transformación de la institución, la funcionaria sostuvo que la reforma busca corregir rezagos acumulados durante casi un siglo y afirmó que nunca antes un gobierno había asumido una transformación de esa magnitud.
"Ningún gobierno había trabajado ni priorizado una reforma en la Policía Nacional desde hace 90 años, precisamente por los desafíos, los retos y los intereses que hay que encarar", expresó tras la reunión de Fuerza de Tarea Conjunta encabezada por la vicepresidenta Raquel Peña.
