Miles de personas recurren a un innovador tratamiento elaborado con tejido adiposo de donantes fallecidos para recuperar el volumen perdido tras adelgazar. Mientras unos lo consideran una revolución estética, otros cuestionan su seguridad, regulación y las implicaciones éticas de utilizar grasa humana con fines comerciales.
En la búsqueda de un cuerpo más estilizado, millones de personas han recurrido en los últimos años a medicamentos como Ozempic y Wegovy para perder peso. Sin embargo, el rápido adelgazamiento también ha traído una consecuencia inesperada: la pérdida de volumen en zonas como el rostro, los senos y los glúteos.
Para responder a esa nueva demanda surgió alloClae, un producto inyectable elaborado con tejido adiposo humano donado que promete restaurar el volumen corporal sin implantes ni liposucción. Su creciente popularidad en Estados Unidos ha abierto un intenso debate sobre los límites de la medicina estética, la regulación del uso de tejidos humanos y los dilemas éticos que implica utilizar grasa procedente de personas fallecidas.
Una alternativa a los implantes
Sandra, una abogada de Los Ángeles que pidió mantener su identidad en reserva, llevaba años pensando en aumentar el tamaño de sus senos. Sin embargo, siempre descartó los implantes por el dolor del procedimiento, el tiempo de recuperación y la idea de llevar un cuerpo extraño.
Todo cambió cuando conoció alloClae.
El tratamiento utiliza grasa humana donada para recuperar volumen en distintas partes del cuerpo. La aplicación suele durar menos de una hora, no requiere anestesia general ni hospitalización y, según quienes lo promueven, demanda un período mínimo de recuperación.
“Llegas a cierta edad y decides: ‘Voy a hacer algo por mí misma en este momento'”, relató Sandra a CNN. La posibilidad de utilizar grasa proveniente de donantes fallecidos tampoco representó un inconveniente para ella. “Me pareció bien”, aseguró.
Un mercado en crecimiento
La aceptación parece extenderse rápidamente.
Tiger Aesthetics, fabricante de alloClae, informó que más de 2,000 pacientes han recibido el tratamiento desde mayo de 2025. El procedimiento también ha despertado un creciente interés en foros especializados de cirugía plástica, donde usuarios intercambian experiencias y recomendaciones sobre médicos que ofrecen esta técnica.
Para muchos especialistas, el auge del producto refleja una transformación en la manera en que se perciben los tratamientos estéticos.
Procedimientos que hace apenas unos años eran considerados modificaciones corporales hoy son vistos como parte del mantenimiento habitual de la imagen personal.
El efecto Ozempic
El crecimiento de alloClae coincide con la expansión de los medicamentos conocidos como GLP-1, entre ellos Ozempic y Wegovy.
Según un informe citado por CNN, alrededor del 11 % de los estadounidenses utiliza actualmente estos fármacos para perder peso. Aunque han demostrado ser eficaces contra la obesidad, muchos pacientes experimentan una importante pérdida de grasa en el rostro, los senos y los glúteos.
El cirujano plástico Luis Macias, uno de los primeros médicos en emplear alloClae, afirma que la mayoría de quienes llegan a su consulta después de usar estos medicamentos buscan precisamente recuperar ese volumen perdido.
“Quieren recuperarlo en los senos, los glúteos y el rostro. Son zonas muy comunes en las que restauramos el volumen tras eliminar el exceso de piel”, explicó.
Caroline Van Hove, presidenta de Tiger Aesthetics, coincide con ese diagnóstico.
“Lo que estas pacientes descubren es que, al perder cantidades considerables de peso, también quedan con zonas desfiguradas donde han perdido volumen localizado. Son áreas que, en su opinión, definen su feminidad”, sostuvo.
¿Qué es alloClae?
El producto fue introducido en Estados Unidos en 2024 para cirujanos plásticos especializados y posteriormente comenzó a utilizarse por un grupo más amplio de profesionales capacitados.
Se comercializa como una especie de “grasa lista para usar” o “injerto de grasa embotellada”, ya que evita la necesidad de realizar una liposucción para extraer tejido adiposo del propio paciente.
Cada jeringa de 12.5 centímetros cúbicos puede costar alrededor de US$2,250, mientras que algunos tratamientos completos superan ampliamente los US$10,000.
Antes de alloClae ya existía un producto similar llamado Renuva, aunque con jeringas mucho más pequeñas destinadas principalmente al rostro, cuello y manos.
El debate ético
El rápido crecimiento del procedimiento también ha despertado interrogantes.
Uno de ellos tiene que ver con el consentimiento de los donantes.
Aunque las personas autorizan el uso de sus cuerpos para distintos fines médicos y científicos, los formularios no especifican que su tejido adiposo pueda terminar utilizándose en procedimientos cosméticos concretos como alloClae.
Arthur Caplan, profesor de Bioética de la Universidad de Nueva York (NYU), considera que el uso comercial de tejidos humanos plantea importantes cuestionamientos.
“Ganar dinero supone realmente traicionar el altruismo”, afirmó al referirse a la industria de donación de cuerpos. “Creo que es un problema ético”.
Dudas sobre la regulación
La regulación representa otro punto de discusión.
Mientras la donación de órganos está estrictamente regulada por leyes federales en Estados Unidos, los bancos de tejidos destinados a usos distintos del trasplante operan bajo normas que varían según cada estado.
El Departamento de Salud de Nueva York rechazó autorizar la distribución de alloClae al considerar que existían dudas sobre el cumplimiento de ciertos requisitos regulatorios.
Tiger Aesthetics respondió presentando una demanda contra esa decisión y sostiene que su producto cumple con la normativa de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Cuando el tratamiento no sale como se esperaba
No todos los pacientes han tenido la misma experiencia.
Sandra pagó alrededor de US$13,000 para aumentar el volumen de sus senos con alloClae.
Dos meses después comenzó a sentir dolor y notó cambios en la coloración de la piel. Su cirujano diagnosticó necrosis grasa, una complicación que ocurre cuando el tejido injertado no logra recibir suficiente irrigación sanguínea.
La paciente contó que incluso observó salir del seno un líquido amarillento y grumoso similar al material que le habían inyectado. Los quistes pudieron drenarse, pero todavía conserva algunos bultos y no descarta necesitar una cirugía para retirar restos del producto.
Tiger Aesthetics asegura que no tiene registros confirmados de rechazo del injerto o infecciones asociadas a alloClae y sostiene que la correcta técnica de aplicación resulta determinante para reducir riesgos.
¿El próximo bótox?
Pese a la controversia, la empresa confía en que alloClae seguirá el mismo camino que otros tratamientos inicialmente cuestionados, como el bótox o los rellenos faciales.
Sin embargo, varios especialistas consideran que aún faltan estudios clínicos independientes y seguimientos a largo plazo que permitan establecer con mayor precisión la seguridad y eficacia del procedimiento.
Mientras tanto, el tratamiento continúa ganando adeptos entre quienes buscan recuperar las curvas perdidas tras adelgazar, al tiempo que reabre un debate sobre hasta dónde está dispuesta a llegar la medicina estética y qué límites éticos debería respetar en esa búsqueda de la imagen ideal.
AP
