Este jueves hubo un evento conjunto de la ACD y la dirección del Comité Organizador de los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026. Allí se dijeron cosas de relevancia, y Ameriquín Celado, el presidente de los cronistas de la capital, reclamó el apoyo de la prensa al evento, lo cual está bien.
¿Qué me llamó la atención? Que José Patricio Monegro, el jefe de los Juegos, dijo que el presidente Luis Abinader había pedido un “Palacio de los Deportes” tipo NBA, lo cual se entiende poco. Eso es imposible, porque alcanzar el nivel de las instalaciones NBA sería como construir algo totalmente nuevo, con mucho billete. Siempre es recomendable ser moderado en la propaganda, sobre todo si está el Gobierno de turno de por medio. (Creo que esa obra la financia el Banco de Reservas).
En otro sentido, pude observar que se habían invertido 1,200 millones de pesos en el Centro Acuático; desde luego, una exageración en un país donde ese deporte está limitado a pocos escenarios y pocos atletas. De hecho, el nadador más famoso de este país se llama Marcos Díaz y nunca se tiró a una piscina. Lo suyo era el mar, las aguas abiertas. ¿Más de 20 millones de dólares en el agua?
Y por ahí andan las quejas secretas sobre inversiones desmesuradas en otras instalaciones de deportes de poco alcance nacional, nuevas o que estaban desbaratadas, pero eso aquí importa poco.
Me dijeron que por ahí viene un anuncio grande sobre el nuevo estadio de béisbol que construirá el Gobierno y, si lo hacen, Abinader será recordado por siempre. Porque el béisbol es el deporte nacional, con miles de profesionales trabajando en distintos países, y sería muy saludable hacerlo. ¿Cuánto costará? Dicen que pudiera ser unos 100 millones de dólares, es decir, más de 6 mil millones de pesos.
Por cierto, el amigo Luis Chanlatte, secretario general del Comité Olímpico y candidato a la presidencia del organismo este próximo mes de diciembre, me pasa una foto de la nueva verja que están instalando alrededor del Centro Olímpico. La foto muestra una parte oxidada, a pesar de que todavía no terminan el trabajo. “Es una inversión millonaria mala, salvo me prueben lo contrario”, dice Chanlatte.
Los juegos serán un éxito, y en el plano de medallas Dominicana deberá superar las 111 logradas en el último evento celebrado hace 4 años en San Salvador. La condición de sede ofrece ese tipo de “facilidades”, y la totalidad medallística siempre sobrepasa el 20% de la vez anterior.
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