Todavía quedan rastros de la anulación de la victoria de las Águilas sobre los Toros el pasado viernes 16. La posterior celebración de ese partido, que ganaron los Toros, terminó eliminando a los santiagueros.
El presidente de LIDOM, Lic. Vitelio Mejía, ha tenido que recibir toda esa descarga, sobre todo por lo insólito que resulta anular un resultado por un error burocrático, error del cual fue cómplice la propia liga y su dirección técnica.
Como el tema ha tomado gran espacio luego de la descalificación aguilucha, algunos abogados y entendidos en el béisbol sugieren que LIDOM debe tomar este asunto en serio y proceder a una profunda modificación de su estructura y sus estatutos.
Por lo pronto, se sugiere encaminar gestiones para la creación de dos comisiones especiales:
Primero: Una comisión de disciplina que no incluya al presidente de LIDOM ni a ningún empleado de la presidencia. Deben ser personas que conozcan la pelota y que sean independientes. De esas hay de sobra en el patio.
Segundo: Crear una Comisión de Reglamentos que vigile todo lo relacionado a aspectos técnicos del torneo, y que excluya también al presidente y cualquier empleado directo de LIDOM. Desde luego, los miembros serían pagados por su trabajo, pero eso no los ata a sus decisiones. Que prevalezca la verdad.
Este tipo de organismos existen, por ejemplo, en la MLB, y siempre se recomienda que el jefe máximo —allá el comisionado, aquí el presidente de LIDOM— quede fuera de esos grupos. Que sean simples supervisores y administradores ejecutantes de las decisiones.




















