Aunque la muerte es un proceso natural, irreversible e inevitable, sin embargo, cuando se materializa se convierte en un acontecimiento muy difícil de comprender, en especial cuando nos toca de cerca, ya que siempre deja secuelas difíciles de asimilar de un todo.
La muerte es un momento transcendental que se verifica tarde o temprano en todo ser vivo, que lamentablemente, por procesos incontrolables , tiene que pasar por ese trance inapelable.
Me refiero a esto para recordar al amigo y extraordinario ciudadano y y atleta, Ricardo Carty, quien hace unos días falleció en la ciudad de Atlanta, tras una lucha feroz por la vida.
Con el Rico compartí momentos que jamás olvidaré, ya que por más de dos años tuve la oportunidad de llevarle al público televidente de su propia voz, los momentos más sobresalientes en su prolífero trajinar durante 15 temporadas en Grandes Ligas.
Quiero rendir tributo a Carty, quien fue sin temor a equívocos, en uno de los peloteros más solidarios y bondadosos con las causas de sus compañeros, además de que, sin lugar a duda.
Hoy, los restos del Rico arribarán esta tarde al pais, y mañana recibirá cristiana sepultura en el cementerio Jardines del Este, en su natal San Pedro de Macorís.






















