Todo empezó con una decisión fría.
Semanas antes del crimen, Nervin Alcequiez Hilario, de 45 años, dejó claro su objetivo. No buscaba reconciliarse con su padre, Santos Alcequiez, sino eliminarlo. El motivo era concreto: quedarse con documentos de propiedades.
Para ejecutar el plan, contactó a Raulín Martínez, de 30 años. Acordaron un pago de 400,000 pesos. Dos semanas antes del hecho, el hijo entregó 250,000 pesos como adelanto y el arma que se usaría en el ataque.
La noche del 29 de marzo de 2022, a las 10:30 de la noche, el plan se puso en marcha.
Martínez llegó en una motocicleta blanca hasta la Cabaña Turística Belidor, en la carretera Nagua-Sánchez, provincia María Trinidad Sánchez. Escaló una pared lateral e ingresó al área de oficina. Dentro estaban Santos Alcequiez, de 65 años, y su esposa, Mirian Grullón, de 53.
El ataque fue directo. Ambos fueron asesinados a tiros.
Antes de salir, el agresor tomó el DVR de las cámaras de seguridad. Intentó borrar cualquier rastro.
A la mañana siguiente, el 30 de marzo, encontraron los cuerpos. El crimen ocurrió en el negocio de las víctimas, frente a la playa Los Gringos. La escena impactó a la comunidad.
Total ausencia
Hubo un detalle que llamó la atención de inmediato.
Nervin no asistió al velatorio de su padre ni de su madrastra. Esa ausencia, sumada a conflictos previos, lo colocó en el centro de la investigación.






























