En tiempos recientes, el béisbol venezolano ha tenido que cocinar un revoltillo de muchos ingredientes diversos, no solo con huevos y “pico de gallo”. Han tenido que soportar otras cositas, pero la conquista de la corona en el Clásico Mundial les da un posicionamiento único que podrán saborear por muchos años y rejuvenecer en lo inmediato. Veamos distintos puntos.
1ro. A mediados de diciembre, a Venezuela le fue arrebatada la sede de la Serie del Caribe, que, en términos de urgencia, terminó celebrándose en Guadalajara, estado de Jalisco. Pero ellos se negaron a participar, en revancha, y, por el contrario, montaron en Caracas la Serie de las Américas, con 8 equipos de menor potencial como invitados. Al final, los locales Navegantes de Magallanes fueron campeones.
2do. En enero, el sistema político sufrió una emboscada tremenda cuando Estados Unidos prácticamente secuestró a su presidente, Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico, y lo tienen preso en una cárcel de Nueva York, pendiente de juicio. Ese evento desmoronó la paz de Venezuela, y todavía están en asuntos de recuperación, la cual duraría mucho tiempo.
3ro. Ahora pudieron reunir un gran equipo de sus mejores peloteros de MLB y ganaron el Clásico, la primera vez que asisten a una final y lo hacen en grande. Es cierto que estaban entre los potenciales favoritos, junto a Estados Unidos, Japón y Dominicana, pero no era para tanto.
4to. Esa aspiración de ganar el evento bajó bastante cuando perdieron su partido de grupo ante Dominicana, pero cayeron en forma cerrada. Inclusive, el manager Omar López dijo, en aquella oportunidad, que “me gustaría encontrarme con Pujols nuevamente en la final del Clásico”. Pero no fue Pujols ni Dominicana: fue Estados Unidos, con un manager sin background en las Grandes Ligas, el ex infielder Mark DeRosa.
5to. El record general de Venezuela fue de 6-1, y la derrota ante Dominicana fue su única, algo meritorio. Antes, habían vencido a Nicaragua, Israel y Holanda; en cuartos de finales eliminaron a Japón, y en la semifinal a Italia, país que estaba muy comparón, pero se quedaron ahí.
6to. Omar López, que es coach de tercera de los Astros de Houston, es locuaz, atrevido, y siempre tiene argumentos de filósofo. El colega Luichy Sánchez me pasa la nota para que recuerde que fue manager de las Águilas en el torneo 2019-20; en la regular tenía record de 12-15, y ese fue también el debut de Ángel Ovalles como gerente general.
7mo. Entre Venezuela y Dominicana hay una dura rivalidad en béisbol, y eso nadie puede negarlo. Y, aunque los venezolanos han encontrado en el país un buen escenario para sobrevivir en medio de la crisis económica del chavismo, el encontronazo deportivo permanecerá por mucho tiempo. Ellos son “vaineros”, y los dominicanos, “respondones”.
NOMBRES Y NUMEROS
.- Todos los países tuvieron notables ex peloteros en su cuerpo de coaches, y Venezuela también. Cito los nombres de Miguel Cabrera y Víctor Martínez entre los hombres de bateo, y Johan Santana para el pitcheo. Tremendos nombres, incluyendo al futuro inmortal Cabrera.
.- Eugenio Suárez estuvo flojo en la fase de grupo, pero, al final, se dejó ver en momento decisivo, con jonrón ante Japón y el doble que remolcó la vuelta decisiva en el 8vo. ante Estados Unidos. En total, tuvo solo de 20-4.
.- Luis Arráez, a quien apodan La Regadera, tuvo de 26-8, con par de jonrones y 10 empujadas.
.- Maikel García, el MVP del torneo, de 26-10, con jonrón y 7 remolcadas. Los hermanos Contreras fueron un fracaso: William, de 13-0; Willson, de 13-3. Wilyer Abreu remolcó 7, y Ronald Acuña Jr., siempre estuvo en movimiento: de 26-7, con dos jonrones, aunque 4 impulsadas. Uno que estuvo mal fue Jackson Chourio, de 15-3. Salvador Pérez, de 22-4, y Gleyber Torres, de 16-4.
.- En colectivo, Venezuela tuvo efectividad de pitcheo en 2.86, para el 6to. lugar, mientras Dominicana quedó primero con 1.98. En bateo, Venezuela también fue 6to. con .250, pero pegaron 10 hrs., y anotaron 44 carreras, 2do. mejor.
De Estados Unidos no se puede decir muchas cosas. Estaban supuestos a arrasar con un gran equipo, mucho talento, pero terminaron con 5-2, perdiendo ante Italia y la final contra Venezuela.
En lo individual, tuvieron escasa ayuda de Aaron Judge, quien quedó a deber con un bateo de 27-6 para .222, 2 jonrones y 5 empujadas, pero fallando en los momentos claves (incluye el jonrón que le robó Julio Rodríguez). Y Kyle Schwarber, de 25-8, pero un solo jonrón y 3 empujadas.
El futuro del Clásico está asegurado si continúa en Miami, y así lo han decidido venezolanos y dominicanos. No tengo la menor duda.
