El que gana es el que goza, así reza un popular refrán que describe claramente, la necesidad de vencer en cualquier actividad de la vida, sin importar los vínculos de familiaridad o amistad existente entre los contendientes.
El choque final de la Copa del Mundo que se efectuará este domingo en Nueva Jersey, Estados Unidos, definitivamente, pondrá a prueba el interés de ganar bajo cualquier circunstancia.
Expongo esto, debido a los argumentos que sostienen muchos analistas, de que las selecciones de España y Argentina, tienen componentes (jugadores), con una relación casi primaria, lo que podría disminuir agresividad al juego, por ser “entre amigos y conocidos”, probabilidad que cae por su propio peso, sin sostén ninguno.
Lo que está en carpeta en las apuestas, es que les dan una ligera ventaja a los españoles sobre los sudamericanos, a pesar de que éstos últimos son los poseedores del título logrado en 2022.
La mayoría de los analistas entienden, a pesar de la paridad histórica en ganados y perdidos entre ambos países, que los ibéricos tienen más profundidad, sin embargo, esas apreciaciones no siempre se materializan, siendo el mejor ejemplo, la caída de esos mismos “sabios” en sus vaticinios sobre las posibilidades de Brasil, Portugal y Alemania, por solo citar tres casos.
Sea cual sea el resultado, no cabe duda que será un juego que concentrará la atención del mundo, al punto de que proyectan amplias posibilidades de que sea el más visto en toda la historia de un espectáculo deportivo en toda la historia de la humanidad.
Quienes disfrutarán y sufrirán con más ahínco los resultados del encuentro, son los aficionados que estarán sentados en el estadio y que han adquirido boletas por sobre los 75 mil dólares. Mientras tanto, el domingo será un día de fiesta universal. Que gane Argentina.
