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lunes, junio 1

La ruta clandestina de los medicamentos en RD: ventas digitales, informalidad y riesgo sanitario


 Santo Domingo.- La cuenta no tenía fotografía. Decía haberse unido a Facebook en 2026 y ofrecía entregas “contra pago” a través de WhatsApp.


Bastaron pocos minutos de búsqueda en Marketplace para que esta redactora encontrara un anuncio de venta de Citek, misoprostol de 200 microgramos, por RD$300. La imagen mostraba una caja aparentemente original, aunque con el nombre del laboratorio parcialmente tachado.


No había farmacia. No había receta. Solo un número telefónico y la promesa de entrega.


La diferencia de precios ayuda a explicar por qué estos productos encuentran demanda en mercados informales. Mientras una caja de misoprostol de 200 microgramos puede superar los RD$3,800 en establecimientos autorizados, en plataformas digitales aparecen ofertas por apenas unos cientos de pesos, sin controles sanitarios, recetas médicas ni garantías sobre autenticidad o procedencia.


La facilidad con la que medicamentos regulados aparecen en plataformas digitales refleja una realidad que autoridades, gremios farmacéuticos y organismos internacionales llevan años denunciando: el crecimiento del comercio ilícito de medicamentos en República Dominicana.


Y el problema ya no se limita a puestos improvisados o mercados informales.


Ahora también circula por redes sociales, grupos de mensajería, plataformas digitales y cadenas de distribución clandestinas cada vez más sofisticadas.


En República Dominicana, el problema de medicamentos falsificados es mixto. Existen casos de producción en laboratorios clandestinos locales, pero el país funciona sobre todo como punto de destino para productos que ingresan por canales de contrabando y distribución irregular.


“También se han detectado falsificaciones internas relacionadas con adulteración de productos en menor escala”, advirtió la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) en respuestas enviadas a El Día.


De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 10 % y el 30 % de los medicamentos comercializados en países en desarrollo pueden ser falsificados.


Fedefarma alertó que estos productos no solo representan un riesgo sanitario, sino también económico.


“Las consecuencias son nefastas”, advierte la organización, al explicar que confiar en medicamentos ilícitos “puede agravar una enfermedad, prolongar el sufrimiento y alimentar la resistencia a los fármacos”.


El negocio encuentra terreno fértil en una práctica profundamente instalada en la cultura de consumo dominicana: buscar “lo mismo, pero más barato”.


“Muchas personas buscan soluciones rápidas y aparentemente más accesibles para atender desde resfríos y malestares comunes hasta enfermedades crónicas”, explicó Carmen Da Silva, directora de Fedefarma para Panamá y República Dominicana.


Según la organización, esa dinámica “abre espacios para que redes ilegales introduzcan al mercado productos no regulados”.


La venta informal ocurre en mercados, puestos ambulantes, redes sociales, grupos privados de WhatsApp, páginas con apariencia de farmacias y servicios de entrega.


Moca, punto clave en la ruta del comercio ilícito

En provincias como Espaillat, particularmente en el municipio Moca, las autoridades han identificado históricamente focos importantes de comercialización ilícita de medicamentos y productos adulterados, debido a redes de distribución informal que operan desde hace años en la zona.


En provincias como Espaillat, particularmente en el municipio Moca, las autoridades han identificado históricamente focos importantes de comercialización ilícita de medicamentos y productos adulterados, debido a redes de distribución informal que operan desde hace años en la zona.


El 6 de mayo de 2025, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) informó que el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) decomisó más de un millón de medicamentos falsificados y desmanteló laboratorios clandestinos durante operativos realizados en Santo Domingo y Santiago.


Según la institución, las investigaciones también identificaron conexiones de distribución en Moca, provincia Espaillat.


Posteriormente, el 27 de febrero de 2025, la Presidencia de la República informó que las mercancías decomisadas por el CECCOM, la Dirección General de Aduanas (DGA) y otras entidades vinculadas a la persecución del comercio ilícito incluyeron más de 21,000 medicamentos ilícitos, además de 11 millones de cigarrillos y 13,000 botellas de alcohol falsificado ocupados en operativos realizados en Espaillat, Santo Domingo, Santiago y La Vega.


Una estructura cada vez más sofisticada

La Industria Farmacéutica Dominicana (INFADOMI) advirtió que “las redes sociales han normalizado la venta informal de productos de salud, generando una falsa sensación de seguridad”.


“El hecho de que un producto tenga empaque o aparente ser original no significa que haya pasado por controles regulatorios o que conserve su calidad y eficacia”, señaló la entidad.


Pero, detrás de esa aparente informalidad, también existe una estructura de comercialización cada vez más sofisticada.


En cambio Fedefarma documentó prácticas que van desde la segmentación de pacientes vulnerables y campañas de “tratamientos milagro”, hasta grupos cerrados en WhatsApp y Telegram, catálogos digitales y bots que simulan asesoría médica.


“El tema más crítico es la combinación de publicidad dirigida y mensajería privada, potenciada por el uso de IA para generar contenido convincente”, explicó la organización.


La venta del misoprostol encontrado en Marketplace refleja precisamente esa transformación del mercado ilícito: perfiles anónimos, plataformas digitales y transacciones privadas que operan lejos del control sanitario tradicional.


Y aunque muchos consumidores creen que el principal riesgo es perder dinero, las consecuencias pueden ser mucho más graves.


“El mercado de medicamentos ilícitos no solamente está impactado por producto sin efecto terapéutico”, indicó Fedefarma.


“En varios hallazgos se pueden presentar riesgos adicionales como toxicidad y desequilibrio en las dosis”, agregó.


La organización reportó hallazgos de tabletas elaboradas con talco o almidón, antibióticos con apenas entre 10 % y 20% del principio activo, medicamentos contaminados y productos vencidos reetiquetados como nuevos.


“Pacientes con hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares que consumen medicamentos falsificados han sufrido crisis agudas por falta de control de la enfermedad”, explicó la entidad.


Uno de los mayores retos para los consumidores es que los medicamentos ilícitos pueden aparentar legitimidad.


De su lado, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS) recomienda verificar que el empaque no presente errores ortográficos, diferencias de color, impresión borrosa, sellos manipulados o ausencia del número de lote y fecha de vencimiento.



También aconseja desconfiar de productos vendidos por debajo del precio habitual, especialmente si son comercializados fuera de farmacias autorizadas o mediante redes sociales.


Mientras que INFADOMI advierte que “el empaque ya no siempre es garantía”.


Y es que muchos productos falsificados imitan cajas originales, sellos y diseños con un nivel de precisión que dificulta diferenciarlos a simple vista.


Por eso las organizaciones recomiendan comprar únicamente en establecimientos autorizados y evitar medicamentos comercializados en plataformas digitales o ventas ambulantes.


Porque detrás de un supuesto ahorro puede esconderse un riesgo mucho mayor.


Uno que, muchas veces, comienza con una simple conversación de WhatsApp.


ELDIA