A muchos les pasa lo mismo: terminan de almorzar, vuelven al trabajo y, unas horas más tarde, cerca de las 3 de la tarde, sienten un bajón. Cuesta concentrarse, aparece el sueño y la idea de una siesta empieza a sonar tentadora. Aunque muchas veces se cree que todo se debe a la comida, la explicación es más amplia.
Según explicó Michelle Spear, profesora de anatomía de la Universidad de Bristol, en un artículo publicado en The Conversation, ese cansancio de media tarde responde a varios procesos del cuerpo que coinciden en el mismo momento del día.
El sueño de la tarde no empieza después de comer
La sensación de cansancio no arranca con el almuerzo. En realidad, comienza desde que una persona se despierta. A lo largo del día, el cerebro va acumulando una sustancia llamada adenosina, que aumenta poco a poco la necesidad de dormir. A eso se lo conoce como presión del sueño.
Al mismo tiempo, el cuerpo tiene otro mecanismo que ayuda a mantenerse despierto: el reloj circadiano, que regula los momentos de vigilia y de descanso. Durante la mañana, ese sistema compensa bastante bien el cansancio acumulado. Pero en las primeras horas de la tarde esa ayuda baja un poco. Entonces, como la necesidad de dormir ya viene creciendo desde temprano, aparece una franja del día en la que sentirse cansado resulta más probable.
Comer también juega su parte. Después del almuerzo, el cerebro recibe señales relacionadas con la digestión, los nutrientes y distintas hormonas del intestino. Ese cambio puede influir en cómo se siente una persona.
Además, se observó que las comidas más abundantes suelen estar asociadas con más somnolencia y menos atención después de comer. Sin embargo, no está demostrado que un tipo de alimento en particular —como grasas, carbohidratos o azúcares— sea siempre el culpable.
En otras palabras, un almuerzo pesado puede aumentar el cansancio, pero no explica por sí solo el bajón de la tarde.
















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