Hay momentos en que el béisbol parece una ciudad que nunca deja de crecer. Se levantan nuevos edificios y aparecen nuevas “grandes plazas”.
Pero, como en cualquier ciudad, llega un punto en que alguien debe preguntarse ¿cuánto puede soportar la estructura?. En LIDOM, esa pregunta comienza a hacerse alrededor de los salarios, la agencia libre y el crecimiento de las nóminas.
Para Wilhelm Lawrence, nuevo presidente de las Águilas Cibaeñas, la pelota dominicana está entrando en una etapa que requiere controles para evitar que el crecimiento de los gastos termine comprometiendo el futuro de la liga. Desde su perspectiva, el mercado local tiene una realidad muy diferente a MLB.
“Tenemos que recordar que no somos Grandes Ligas de Estados Unidos. Las entradas son limitadas en nuestro medio”, sostuvo Lawrence al analizar las diferencias entre ambos mercados.
“Esa realidad debe estar presente cuando los equipos negocian con los jugadores y enfrentan las nuevas exigencias que ha traído la agencia libre”, sostuvo durante una entrevista al Listín Diario en la sección Palco de Grandes Ligas, que conduce el editor deportivo Héctor J. Cruz.
La preocupación no está únicamente en el monto que pueda recibir una “figura” determinada, sino en el efecto que ese contrato puede producir sobre el resto del mercado.
“Cuando alguien te está pidiendo sumas extraordinarias donde tú sabes que es imposible crear las condiciones, tú tienes que tener ciertos controles”, explicó Lawrence.
El doctor recurrió a una comparación arquitectónica para describir lo que, a su juicio, puede ocurrir cuando aparecen contratos que se alejan considerablemente de las referencias habituales.
“Es como un paisaje donde tú ves 20 edificios del mismo tamaño y de repente tú ves esta torre que es 10 veces más grande y te saca el paisaje”, señaló.

































