Santo Domingo. La pregunta sobre su retiro parece perseguirlo cada temporada desde hace varios años. Sin embargo, Emilio Bonifacio asegura que la decisión será exclusivamente suya.
Curiosamente, las interrogantes cada vez son menos bondadosas, pues se la hacen, de hecho, a manera de sugerencia: “¿no piensas retirarte?”. Y, naturalmente, ese caramelo envenenado no le cae bien al Boni.
Ahora bien, está claro que 41 años es una edad en la que la mayoría de los peloteros hace tiempo abandonó los terrenos del béisbol. En el caso del capitán de los Tigres del Licey, todavía no piensa en el retiro, no porque ignore el paso del tiempo, sino porque entiende que mientras el cuerpo responda, no existe razón para marcharse.
No tiene una agenda o un calendario que le diga cuando retirarse, él prefiere escuchar a su cuerpo.
“Voy año por año”, resume Bonifacio, dueño de una de las carreras más extensas y a la vez productivas en el béisbol dominicano.
“Obviamente, no porque yo tenga esa pasión voy a jugar toda la vida. No es que no me llevo de las cosas que dicen. Antes que todo, para yo respetar al Licey, tengo que respetarme a mí. Pero, si físicamente estoy bien, ¿por qué no seguir jugando?”, expresó el capitán durante una entrevista concedida a Listín Diario en la sección Palco de Grandes Ligas, que dirige el editor deportivo Héctor J. Cruz.
“No sé por qué a la gente le afecta tanto que un pelotero siga jugando. A nadie le puede importar más mi carrera que a mí mismo, por más fanático mío que sea”, afirma.
Bonifacio entiende que una de las razones por las que ha logrado mantenerse vigente durante tanto tiempo ha sido aceptar los cambios que llegan con la edad y adaptarse a ellos.



































