Santo Domingo.- La cuenta no tenía fotografía. Decía haberse unido a Facebook en 2026 y ofrecía entregas “contra pago” a través de WhatsApp.
Bastaron pocos minutos de búsqueda en Marketplace para que esta redactora encontrara un anuncio de venta de Citek, misoprostol de 200 microgramos, por RD$300. La imagen mostraba una caja aparentemente original, aunque con el nombre del laboratorio parcialmente tachado.
No había farmacia. No había receta. Solo un número telefónico y la promesa de entrega.
La diferencia de precios ayuda a explicar por qué estos productos encuentran demanda en mercados informales. Mientras una caja de misoprostol de 200 microgramos puede superar los RD$3,800 en establecimientos autorizados, en plataformas digitales aparecen ofertas por apenas unos cientos de pesos, sin controles sanitarios, recetas médicas ni garantías sobre autenticidad o procedencia.
La facilidad con la que medicamentos regulados aparecen en plataformas digitales refleja una realidad que autoridades, gremios farmacéuticos y organismos internacionales llevan años denunciando: el crecimiento del comercio ilícito de medicamentos en República Dominicana.
Y el problema ya no se limita a puestos improvisados o mercados informales.
Ahora también circula por redes sociales, grupos de mensajería, plataformas digitales y cadenas de distribución clandestinas cada vez más sofisticadas.
En República Dominicana, el problema de medicamentos falsificados es mixto. Existen casos de producción en laboratorios clandestinos locales, pero el país funciona sobre todo como punto de destino para productos que ingresan por canales de contrabando y distribución irregular.

































