Santo Domingo.– A dos años de las elecciones presidenciales, el escenario político comienza a experimentar un fenómeno que suele intensificarse en los periodos preelectorales, a saber, la movilidad de dirigentes entre organizaciones anticipándose en la mayoría de los casos a estar con el lado ganador.
Hasta el momento, la organización que parece resentir con mayor fuerza esta dinámica es la Fuerza del Pueblo (FP), aunque el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM) tampoco han escapado a este proceso de reacomodo interno.
En el caso de la Fuerza del Pueblo, los argumentos expuestos por quienes han decidido abandonar la organización guardan similitudes.
Las quejas giran en torno a alegados maltratos, exclusión de los espacios de toma de decisiones y desacuerdos con la manera en que se desarrolla la escogencia de las nuevas autoridades partidarias. La situación ha quedado evidenciada tanto en estructuras locales como en la diáspora.
Uno de esos episodios se produjo en York, Pensilvania, donde una supuesta dirección regional de la FP anunció su salida colectiva de la organización.
A estas renuncias se suman figuras con cierta trayectoria política. La exdiputada por Puerto Plata, Ivania Rivera Núñez, formalizó su salida de la organización junto a sus padres, el exgobernador Iván Rivera Bastardo y la exvicealcaldesa Maritza Núñez de Rivera.
También se apartaron dirigentes provinciales, municipales y juveniles de distintas localidades de Puerto Plata. De igual manera, el diputado por Pedernales, Rafael Pérez, anunció en plena sesión de la Cámara de Diputados su renuncia irrevocable a la militancia y a los organismos internos del partido fundado por Leonel Fernández.































