Un estudio reciente ha revelado que realizar pausas breves para caminar durante el día puede tener un impacto significativo en los niveles de azúcar en sangre, especialmente después de las comidas. Según informó un artículo especializado de Eating Well, caminar entre dos y cinco minutos luego de comer no solo mejora la sensibilidad a la insulina, sino que también ayuda a reducir los picos de glucosa en el organismo. Este hábito, que no requiere grandes esfuerzos ni largas sesiones de ejercicio, podría ser clave para prevenir y controlar enfermedades como la diabetes tipo 2.
De acuerdo con Eating Well, la actividad física, incluso en pequeñas dosis, desempeña un papel crucial en la regulación del azúcar en sangre. Esto se debe a que los músculos, al activarse, utilizan la glucosa como fuente de energía, lo que contribuye a disminuir los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo. Además, la actividad física mejora la respuesta del cuerpo a la insulina, la hormona encargada de transportar el azúcar desde la sangre hacia las células. Este proceso, descrito por la dietista Raksha Shah, es conocido como un “barrido de azúcar”, ya que permite que el cuerpo queme la glucosa en lugar de almacenarla.
Eating Well destacó que investigaciones recientes han demostrado que caminar apenas 10 minutos después de una comida puede tener beneficios significativos para la salud metabólica. Según la dietista Bess Berger, este hábito no solo mejora la sensibilidad a la insulina, sino que también reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, especialmente en personas con un estilo de vida sedentario. Berger enfatizó que no es necesario realizar ejercicios intensos o pasar horas en el gimnasio para obtener estos beneficios; basta con incorporar caminatas suaves en la rutina diaria.
Este estudio concluyó que realizar pausas de dos a cinco minutos para caminar a lo largo del día puede reducir de manera significativa los niveles de glucosa e insulina después de las comidas. Estas pausas, además, suman un promedio de 28 minutos de actividad física de baja intensidad al día, lo que representa un aumento considerable en comparación con un estilo de vida sedentario. Este enfoque, según los expertos, es especialmente útil para quienes pasan largas horas sentados, ya sea en el trabajo o en casa.
Estrategias para incorporar diariamente más movimiento
Para quienes encuentran difícil mantenerse activos, el artículo ofreció una serie de recomendaciones prácticas. En lugar de intentar realizar cambios drásticos, los expertos sugieren comenzar con pequeños ajustes que sean sostenibles a largo plazo. Por ejemplo, se puede instalar una plataforma para caminar debajo del escritorio, configurar recordatorios en el teléfono para levantarse y moverse cada cierto tiempo, o incluso aprovechar momentos cotidianos, como hablar por teléfono, para caminar de un lado a otro.