Santo Domingo. La muerte de Juliza Serrán Guzmán, de 50 años, y su hijo Yadin Nain Cornelio, de 22, encontrados sin vida en un apartamento del sector Piantini, en el Distrito Nacional, volvió a poner en evidencia un peligro silencioso que ha cobrado la vida de varias personas en una década: la intoxicación por monóxido de carbono.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) determinó la presencia de monóxido de carbono en las muestras de sangre tomadas a las victimas durante las autopsias. El hallazgo descartó otras hipótesis que circularon inicialmente sobre las causas de las muertes.
Las autoridades continúan profundizando las investigaciones para determinar el origen de la concentración de monóxido de carbono que provocó la tragedia y establecer las circunstancias exactas en que ocurrió el hecho.
Aunque el caso generó gran atención mediática por ocurrir en una de las zonas más exclusivas de la capital, no se trata de un hecho aislado. Durante la última década, varios episodios similares han sido reportados en distintas provincias del país, con un patrón común: víctimas expuestas al monóxido de carbono en espacios cerrados o con ventilación insuficiente.
¿Qué es el monóxido de carbono y por qué es tan peligroso?
El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro, inodoro e insípido que se produce cuando materiales que contienen carbono, como gasolina, gas propano, carbón, leña o queroseno, se queman de manera incompleta.
Su peligrosidad radica precisamente en que las personas pueden inhalarlo sin darse cuenta. Una vez en el organismo, desplaza el oxígeno de la sangre e impide que órganos vitales como el cerebro y el corazón reciban el oxígeno necesario para funcionar.

























