Oportuno, sensato llamado a desmontar los relatos extremos que hoy dominan el debate dominico‑haitiano, ha hecho el empresario Fernando Capellán. Tras el asesinato de Jovenel Moïse, Haití cayó en una espiral de inseguridad que ha obligado a República Dominicana a reforzar su frontera, pero también ha alimentado discursos nacionalistas, muy populares pero que nublan el interés estratégico del país. Capellán recordó que “no hay forma de dividir estos dos países”, y que la economía dominicana depende de Haití tanto como Haití depende de la nuestra. Aplicar las leyes migratorias es necesario; convertir a Haití en un “cuco” es un error. Haití es socio económico vital. Trabajar juntos es estrategia de supervivencia y desarrollo compartido.
AHORA MAS GRANDE Y AL MISMO PRECIO DE UNA PEQUEÑA
martes, octubre 13
Oportuno, sensato llamado, ha hecho el empresario Fernando Capellán
Oportuno, sensato llamado a desmontar los relatos extremos que hoy dominan el debate dominico‑haitiano, ha hecho el empresario Fernando Capellán. Tras el asesinato de Jovenel Moïse, Haití cayó en una espiral de inseguridad que ha obligado a República Dominicana a reforzar su frontera, pero también ha alimentado discursos nacionalistas, muy populares pero que nublan el interés estratégico del país. Capellán recordó que “no hay forma de dividir estos dos países”, y que la economía dominicana depende de Haití tanto como Haití depende de la nuestra. Aplicar las leyes migratorias es necesario; convertir a Haití en un “cuco” es un error. Haití es socio económico vital. Trabajar juntos es estrategia de supervivencia y desarrollo compartido.
