Este 20 de octubre se cumplen 15 años del asesinato de Muamar Gadafi, que gobernó Libia durante más de cuatro décadas. Pocos meses antes de morir, concedió a RT una entrevista exclusiva, donde anticipó en buena medida lo que hoy día vive Europa.
"En Libia, a lo largo de 2.000 kilómetros de costa mediterránea, todo está estable. Además, somos una puerta hacia Occidente a través de la cual millones de africanos tratan de ingresar a Europa. En este caso, cooperamos con los países europeos. Si la situación se vuelve inestable, entonces […] Libia se transformará en un segundo Afganistán: millones de inmigrantes se dirigirán a Europa, lo cual repercutirá en toda la región del Mediterráneo", advirtió.
Desde la agresión militar de la OTAN, Libia no ha salido del caos. Con la caída de Gadafi, el país se convirtió en el principal corredor de paso para cientos de miles de refugiados y migrantes irregulares de África y Oriente Medio que intentan alcanzar Europa cruzando el Mediterráneo.
Sus palabras se cumplieron casi al pie de la letra. Entre 2014 y 2017 llegaron por mar a Italia más de 600.000 personas. En 2016, el año récord, desembarcaron 181.000, cerca del 90 % de los cuales había salido de costas libias. Para la mayoría, Italia era solo la puerta de entrada: desde allí se repartieron por todo el continente.
El tema vuelve a estar sobre la mesa ahora que buena parte de Europa lidia con las consecuencias de la migración masiva. Francia, que en 2011 encabezó los bombardeos sobre Libia, es hoy el país quien más las sufre, sacudido desde hace semanas por una ola de disturbios que se iniciaron con protestas estudiantiles.
Quince años después, casi todo lo que advirtió Gadafi se ha hecho realidad. Libia sigue sin estabilidad, cientos de miles de personas cruzaron por sus costas hacia Europa y el continente entero, de Italia a Francia, carga hoy con las consecuencias.
Hace 15 años, la motivación de los agresores europeos y estadounidenses era "la misma que en todas las guerras coloniales que sufre el continente africano, pero otros espacios también", valora el analista político Daniel Lobato. Según afirma, fue también "una guerra básicamente iniciada entre países europeos, Francia contra Italia para saquear los recursos de Libia", y se la puede percibir ahora como un ejemplo de "cómo el país más desarrollado de África, como era Libia en servicios públicos, en bienestar, en esperanza de vida, fue destruido y está en dos gobiernos títeres de Occidente".
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