En el otro, más específico cerca del espacio de la tercera base del diamante del Yankee Stadium, estaba Junior Caminero señalando el cielo con ambos brazos. Se quitó la gorra y sus ojos mostraron que parecía no creer que la novena de Florida había vencido y barrido a la franquicia del Bronx en la Postemporada 2026.
Después de eso, el tercera base se volteó la gorra hacia atrás, caminó unos metros, se imaginó que tenía una escoba en las manos y comenzó a emular que barría dentro del terreno de juego.
“Los Yankees perdieron… ¡Los Yankees perdieron!”. Esa fue la frase que Caminero repitió de manera constante en las entrevistas que le realizaban.
Lo hacía con alegría, euforia y dinamismo. Parecía que lo tenía guardado y buscaba decirlo de alguna forma u otra.
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