SANTO DOMINGO.-Por sus propiedades y los múltiples beneficios que en términos gastronómicos que se les atribuyen, la flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa) ha logrado notoriedad en distintas sociedades y despertado el interés de ser cultivada y comercializada.
La especie tiene su génesis en el oeste de África tropical, desde donde se extendió a través de las rutas comerciales hacia el sur de Asia y, posteriormente, en el período colonial, a regiones tropicales y subtropicales del continente americano (Duke, 1983; FAO, 2004).
De acuerdo con el doctor Rafael Amable Vásquez Martínez, quien junto al ingeniero César Edmundo Cruz, investigadores de la Universidad ISA, estudió en el 2007 por primera vez la planta y la introdujo al país desde Saint Croix, se trata de una planta herbácea o subarbustiva erecta y generalmente anual, que alcanza alturas comprendidas entre 1.5 y 3 metros (Mahadevan et al., 2009). “Posee un tallo cilíndrico, profusamente ramificado, suave o ligeramente con vellos y una pigmentación variada que oscila entre verde claro y rojo oscuro violáceo, según la variedad foliar o calicilar.
Sus hojas presentan una disposición alterna con pecíolos desarrollados y muestran heterofilia o polimorfismo foliáceo: las hojas basales-juveniles suelen ser enteras o ligeramente ovadas, mientras que las superiores adultas están profundamente divididas en 3 a 5 lóbulos palmados con márgenes aserrados (Ismail et al., 2008)”, detalló Vásquez.
Las flores son solitarias, axilares, provistas de corolas compuestas por cinco pétalos de tono amarillo pálido a crema, frecuentemente ostentando una mancha púrpura en la base interior.
El elemento morfológico de mayor interés comercial es su cáliz, el cual, tras la fecundación, experimenta un proceso de acrecencia carnosa que evoluciona hacia una estructura turgente de color rojo intenso que rodea al fruto; este último consiste en una cápsula ovoide de cinco valvas que alberga semillas reniformes de color pardo.
Potencial
Su potencial productivo radica primordialmente en el aprovechamiento alimentario y agroindustrial de sus cálices deshidratados, aunque la planta completa es un modelo de aprovechamiento integral. “En el ámbito gastronómico y de bebidas, los cálices se emplean de manera masiva en la elaboración de infusiones frías o calientes, zumos, jarabes, mermeladas y gelatinas, siendo el bissap en África Occidental (bebida nacional) y el agua de Jamaica en Latinoamérica referentes culturales y comerciales estandarizados (Morton, 1987; Da-Costa-Rocha et al., 2014)”, comentó el estudioso.
Vásquez refiere que, en la industria alimentaria, los extractos ricos en antocianinas derivados de los cálices se utilizan como colorantes naturales de tono rojo (identificado tecnológicamente como colorante E163) y como acidulantes debido a su perfil ácido característico (Riaz & Chopra, 2018).
Igual, las hojas jóvenes poseen un sabor ligeramente acidulado y son ampliamente consumidas como hortaliza de hoja en platos tradicionales del oeste africano y del sur de Asia (como la preparación gongura pachadi en la India), proporcionando vitaminas y minerales a las dietas locales (Ismail et al., 2008).
Descripción
—Nombres comunes
La especie vegetal, perteneciente a la familia Malvaceae y descrita por Carlos Linneo en 1753, es conocida con múltiples denominaciones regionales: flor de Jamaica o Jamaica en América Latina, roselle o sorrel en países angloparlantes y bissap en Senegal.
