Pese al 4% del PIB, los cuantiosos recursos que el país destina a la educación pública, el desempeño y aprovechamiento escolar sigue siendo sumamente deficiente. Así de preciso y claro lo refleja el más reciente informe sobre la evaluación y resultados de las pruebas PISA 2025. Solo en ciencias se han logrado leves mejoras, mientras en matemática y lectura, los índices se mantienen sin variaciones significativas. Y mientras las malas notas en el ranking persisten, nos limitamos a conocer y divulgar esos deplorables datos sin una reacción de mea culpa ni que augure cambios. Esto marca una cadena desastrosa; los estudiantes luego acceden a las universidades con grandes lagunas en formación y conocimientos.