Atormenta contemplar cómo la violencia contra la mujer sigue siendo un fenómeno incesante y cada vez más brutal en el país. En lo que va de 2026 los feminicidios íntimos han aumentado casi 100% respecto a 2025, una señal de alarma que el Estado parece incapaz de atender con la urgencia debida. El reciente caso en La Vega, donde Nayely Capellán sobrevivió a un ataque de 26 puñaladas perpetrado frente a sus tres hijas, reitera la crudeza del problema. No es hecho aislado, sino parte de una estructura que permite que agresores reincidan, manipulen y ataquen sin contención efectiva. La justicia dicta medidas de coerción para el agresor de Capellán; miles de mujeres siguen expuestas.
