La Feria Internacional del Libro vuelve a animar a Santo Domingo y en su primer fin de semana invita a toda la gente a visitarla, especialmente a los jóvenes. Entre pabellones, charlas y novedades editoriales, la actividad vivifica y reivindica al libro como herramienta vigente, perenne, para entendernos en lo interior y exterior. Los libros siguen siendo amigos fieles, capaces de ampliar el pensamiento, sanar emociones y abrir rutas imaginativas. La experiencia es anual, bajo un espacio de tiempo breve. Vale la pena acercarse, echarle un vistazo, al menos. La fiesta libresca de la nación en su 28ª edición nos convoca; debemos valorarla en su significación y aporte cultural, siempre provechoso.
