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AHORA MAS GRANDE Y AL MISMO PRECIO DE UNA PEQUEÑA

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viernes, septiembre 25

Desquiciados (y 2)


 Mientras procesábamos el ataque contra el joven Mejía Ricart Risk, nos sacudió el sangriento asalto a la residencia del artista Gilberto Julián Sarante Perdomo -Julián Oro Duro-, donde su esposa fue torturada y asesinada, y él resultó gravemente herido. Responsables y motivos estaban por conocerse, pero el hecho confirma que enfrentamos una delincuencia extrema, desquiciada y capaz de traspasar cualquier límite moral. Es un patrón que exige respuestas firmes. La ciudadanía está bajo una presión emocional constante, perturbada por una violencia que rompe la sensación básica de seguridad. Indispensable que el Estado garantice la aplicación estricta de la ley, asegurando que quienes cometen actos tan atroces no vuelvan a tener oportunidad de reincidir.