En medio del atardecer se hizo la noche. Un eclipse solar sumió este miércoles en la oscuridad desde los confines del Ártico ruso hasta las islas mediterráneas de España, en un inusual fenómeno astronómico seguido con entusiasmo por millones de europeos.
"Casi me pongo a llorar, me ha subido un escalofrío por el cuerpo, era precioso", dijo Alejandro Cuesta, un investigador científico de 30 años en la ciudad española de Tarragona.
"Se veían las manchas solares que salían rojizas... Lo mejor de mi vida que yo haya visto", dijo el hombre que lo presenció con su madre.
Poco antes de las 17H00 GMT, la alineación perfecta entre la Luna y el Sol proyectó en el extremo norte de Rusia una enorme sombra, que se desplazó sobre Groenlandia, Islandia y España hasta desaparecer en el Mediterráneo una hora y media después
AP
