La relación entre República Dominicana y Estados Unidos atraviesa una paradoja desalentadora. Aunque el presidente Luis Abinader ha respaldado cada iniciativa solicitada por la administración de Donald Trump, desde seguridad regional hasta cooperación estratégica, Washington ha respondido con medidas como arancel de 12% para las exportaciones dominicanas, fianza desproporcionada para solicitantes de visa. La llegada de Víctor -Ito- Bisonó a la Cancillería ha abierto una ventana de expectativa, pero también de realismo; negociar no es solo pedir, es demostrar peso político. La pregunta es ¿qué más tendría que dar el país para no seguir recibiendo menos? Quizás el desafío sea redefinir la relación, exigir reciprocidad y recordar que la dignidad también es un activo diplomático
AHORA MAS GRANDE Y AL MISMO PRECIO DE UNA PEQUEÑA
jueves, agosto 20
¿Qué más?
La relación entre República Dominicana y Estados Unidos atraviesa una paradoja desalentadora. Aunque el presidente Luis Abinader ha respaldado cada iniciativa solicitada por la administración de Donald Trump, desde seguridad regional hasta cooperación estratégica, Washington ha respondido con medidas como arancel de 12% para las exportaciones dominicanas, fianza desproporcionada para solicitantes de visa. La llegada de Víctor -Ito- Bisonó a la Cancillería ha abierto una ventana de expectativa, pero también de realismo; negociar no es solo pedir, es demostrar peso político. La pregunta es ¿qué más tendría que dar el país para no seguir recibiendo menos? Quizás el desafío sea redefinir la relación, exigir reciprocidad y recordar que la dignidad también es un activo diplomático
