Tommy John, el legendario lanzador de Grandes Ligas cuyo nombre quedó inmortalizado en una de las cirugías más conocidas para tratar lesiones de codo en los pitchers, murió a los 83 años, dejando como legado una historia de perseverancia que terminó transformando las posibilidades de regreso para los jugadores afectados por este tipo de lesiones.
La historia comenzó en 1974, cuando John, entonces lanzador de los Dodgers de Los Ángeles, sufrió un desgarro del ligamento colateral cubital del codo izquierdo, precisamente el brazo con el que lanzaba. En aquella época, una lesión de esa magnitud prácticamente podía significar el final de la carrera de un pitcher.
John decidió someterse a un procedimiento que en ese momento era experimental. El cirujano Frank Jobe reconstruyó el ligamento lesionado utilizando un tendón de la muñeca derecha del propio jugador, en una intervención que abrió una posibilidad que hasta entonces parecía poco probable: que un lanzador pudiera regresar a competir después de una lesión de ese tipo.
El resultado sorprendió incluso a quienes participaron en el procedimiento. John se perdió la temporada de 1975, pero regresó a las Grandes Ligas en 1976 y continuó lanzando durante 14 temporadas más. La operación comenzó a ser conocida como cirugía Tommy John y posteriormente se convirtió en un procedimiento habitual para jugadores con lesiones graves del ligamento del codo.
Después de la intervención, John consiguió 164 victorias adicionales, más de la mitad de los 288 triunfos que acumuló durante sus 26 temporadas en las Grandes Ligas. También fue seleccionado cuatro veces al Juego de Estrellas y lanzó para equipos como los Dodgers, los Yankees, los Medias Blancas, los Angels y los Atléticos.
Su trayectoria no solo quedó marcada por sus estadísticas. John se convirtió en el primer jugador en someterse a la cirugía que llevaría su nombre, y su recuperación ayudó a demostrar que una lesión que anteriormente podía poner fin a la carrera de un pitcher no necesariamente tenía que hacerlo.
Décadas después, el procedimiento continúa siendo uno de los recursos más conocidos para la reconstrucción del ligamento colateral cubital en jugadores de béisbol. El legado de Tommy John, por tanto, va más allá de sus 288 victorias: su propia recuperación ayudó a abrir el camino para que otros lanzadores pudieran volver al montículo después de lesiones similares.
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