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miércoles, agosto 19

La “mala suerte” de La Normal


 La mala suerte es un término que se utiliza desde la misma aparición del hombre sobre la tierra, y la creencia sobre su existencia crece o disminuye de acuerdo al desarrollo educacional de las sociedades.


Contrario a la mala suerte, también hay fervientes creyentes de la buena suerte, que se caracteriza por la obtención repentina y muy rápida de prosperidad.


Ambas convicciones se aplican de manera tajante, sin restricciones, dependiendo de las creencias de quien sustenta una y la otra.


La buena o mala suerte no solo se le aplica a personas, también hasta en estructuras físicas, dependiendo del mantenimiento bueno, malo o nulo que reciben.


Ese es el caso del histórico estadio de La Normal, ubicado en el sector de Villa Consuelo, el cual se viene cayendo a pedazos desde hace muchos años, a pesar de las constantes promesas de rescate por parte de las autoridades municipales y nacionales.


Una instalación con ese valor histórico, debe ser una prioridad, tal y como son otras obras donde se han efectuado hechos que han dejado marcada a la sociedad por siempre.

Desde la campaña electoral de 2020, uno de los principales objetivos que se planteó la actual alcaldesa, Carolina Mejía, fue el rescate de esa instalación.


Sin embargo, no se ha intervenido por una especie de “nudo jurídico” que tienen propiedades aledañas que deben ser compradas o confiscadas para ejecutar los trabajos.


Desde hace años he abogado por el rescate de ese estadio, el primero donde se jugó béisbol profesional. El martes, un reportaje de Primitivo Cadet en el periódico Hoy, enfoca el abandono a que sigue sometido, aunque allí juegan miles de niños y jóvenes de 16 ligas de 10 barrios .