Hace un par de semanas, el Zar de la frontera de la administración Trump, Tom Homan, había advertido que pronto los neoyorquinos comenzarían a ver en los vecindarios de la Gran Manzana “más agentes de ICE de los que jamás se hayan visto” en la ciudad.
Y a juzgar por testimonios de vecinos y líderes de organizaciones defensoras de inmigrantes, que están haciendo“sonar las alarmas”, la amenaza se está empezando a cumplir, y el condado de Queens parece estar llevando la peor parte.
Y es que en las últimas semanas se ha denunciado un notable incremento en la presencia de agentes de ICE en varias partes del condado más diverso del país, muchos de ellos patrullando en carros con vidrios polarizados, deteniendo gente, vestidos de civil o simplemente caminando.
Residentes de barrios como College Point, Corona, East Elmhurst, Flushing e incluso Jackson Heights, que cuentan con una amplia población inmigrante, buena parte de ella, latina, han sido testigos del incremento de ICE, como afirma Marina Villamil, quien vive cerca de la calle 125 en College Point, donde hace unos días avistaron a agentes federales.
“Esto por aquí se está poniendo bien feo. Yo nunca había visto a esa gente, pero la semana pasada los vimos andando en carros pequeños rondando y luego estacionados, como esperando a alguien. Dicen que se llevaron a dos”, asegura la madre colombiana, quien confiesa tener mucho miedo. “Yo no estoy en contra de que se lleven a quienes han cometido crímenes, pero no que vengan a atemorizarnos así, porque eso es más como una violencia sicológica. Yo estoy que me muero de los nervios y mis niños también”.
Juan Delmar, quien se mostró visiblemente nervioso, mientras salía de un restaurante salvadoreño del barrio y quien confesó que se encuentra en un proceso de asilo y teme que en cualquier momento lo arresten, compartió su preocupación por el aumento de operativos de ICE en la ciudad.
“El problema más grande es el estado de miedo en el que uno empieza a vivir. Yo ahora me la paso mirando los carros y si veo carros con vidrios oscuros, prefiero regresarme y siento que el corazón se me va a salir. Se siente como si fuera una cacería”, dijo el trabajador de construcción. “Yo quisiera que ICE se fuera de aquí y nos deje estar tranquilos. No somos criminales y mucho menos animales para que nos vengan a cazar. Estamos haciendo nuestros procesos correctamente”.
En las paradas de autobuses de College Point el miedo también parece cortarse con un cuchillo. Y aunque hay inmigrantes que abiertamente aseguran no tener papeles, como Julio Becerra, quien lleva 18 años en Nueva York y dice “no tener ni cinco de susto” y estar listo para irse si ICE “se lo carga”, otros como Lupe Mejía, confiesan que los nervios los consumen.
“Desde que empezaron a ver a los de ICE por aquí, hay mucho temor. Yo incluso cuando agarro el autobus prefiero esperar en la esquina y no hacer la fila y cuando veo que llega corro porque me da miedo que vengan los de ICE y estemos todos formaditos y nos agarren en grupo”, dijo con risa nerviosa.
“Además, yo con esta cara que tengo de nopal, no puedo disimular que soy inmigrante”, agregó la madre mexicana, tratando de liberar la tensión, con un chiste, en medio del difícil momento que viven inmigrantes sin estatus definido en el país.
En calles de Corona y en East Elmhurst, vecinos han grabado a agentes de ICE llegando a llevarse a algunos inmigrantes arrestados, y aunque cabe destacar que no han ocurrido operativos masivos, la simple presencia de agentes de ‘la migra’ espanta. Pero Luisa Hernández, originaria de Puebla, recomienda mantener la calma pero andar con los ojos bien abiertos.
“Ya hemos logrado seguir aquí casi dos años desde que el Trompas volvió. Ahora nos toca resistir dos añitos más”, comenta la inmigrante, quien se gana la vida como vendedora ambulante. “Y aunque tenemos que mirar bien por donde nos movemos y avisar si vemos gente rara para cuidarnos entre nosotros, como hacemos con mis amigos en grupos de wassup, tampoco podemos llenarnos de miedo y dejar de vivir, solo porque ICE anda por acá. Ellos van a seguir viniendo pero van a tener que irse un día”.
Los más pesimistas, como Guillermo Galán, temen que los avistamientos de agentes de ICE, no solo en barrios de Queens, como el suyo, East Elmhurst, continúen, como parte del plan del presidente Trump para arrestar a más inmigrantes sin documentos o en procesos de ajuste de estatus para echarlos a su máquina de deportación sino como una manera de “castigar” a la Gran Manzana y al Estado por haber aprobado recientemente nuevas leyes que buscan limitan el accionar de ICE y que pusieron fin a la cooperación de fuerzas policiales con ‘la migra’.
ELDIARIONY
