La República Islámica de Irán asegura que puede hacer frente al “DÍA D económico” anunciado por Estados Unidos y que no cambiará su postura ante la guerra ni reabrirá Ormuz, a pesar de la mala situación de las finanzas del país con una inflación disparada y el aumento del desempleo.
Irán lleva décadas sometido a sanciones económicas estadounidenses que limitan su capacidad para comerciar con otros países y que sobre todo dificultan la venta en los mercados internacionales de su petróleo, su principal activo.
A ello se suma el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto contra los buques y puertos iraníes en el estrecho de Ormuz en la guerra.
Ahora, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado “la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país”, en lo que denominó “un DÍA D económico” contra Irán para poner fin a una guerra que se acerca a los seis meses y reabrir Ormuz.
En Teherán la nueva amenaza se ha recibido con desafío por las autoridades.
“Ya hemos visto esta película antes. La misma historia. Diferentes matones”, afirmó en X el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, quien recordó que en los últimos años Washington ha aplicado varias campañas de sanciones contra su país, sin aparentemente lograr sus objetivos.
AGENCIAS
