En conversaciones frecuentes que sostenía, hace más de cuatro décadas, con Alberto “El Gringo” Torres de la Mota, velocista vegano, quien se convirtió en el primer dominicano en competir en unos Juegos Olímpicos, siempre sostenía con mucha firmeza que nuestro país estaba repleto de atletas con calidad extraordinaria, pero que se perdían por la escasa visión de los gobiernos, pero con más énfasis, los dirigentes deportivos.
Esa percepción de “El Gringo”, todavía hoy mantiene vigencia, ya que es una verdad incuestionable que si bien se han superado muchos escollos, estamos lejos de alcanzar los objetivos que sepulten por siempre el subdesarrollo material y mental de quienes desde posiciones de mando no han sabido tomar las decisiones más convenientes para el atleta y el deporte.
Por cierto, ese mismo tipo de queja la volví a escuchar hace apenas unas horas de parte de la nueva súper estrella, Liranyi Alonso, quien estableció el pasado lunes en los XXV Centroamericanos y del Caribe, un récord en los 100 metros planos, con tiempo de 11.10 segundos.
Y anoche, en los 4×100 mixto, volvió a demostrar su destreza, a pesar de que el equipo lamentablemente fue descalificado, por violaciones a las reglas, y perdió la presea de oro.
Alonso tiene bien claro que persisten demasiadas falencias para que el deporte sea un sector prioritario, que reciba en la República Dominicana los aportes que conviertan el país en una potencia en la región.
Esas observaciones tienen mucho de verdad; dado que aquí surjan atletas extraordinarios en cualquier disciplina. Una muestra fehaciente la constituyen Marileydy Paulino y Liranyi, con calidad demostrada para competir de “tú a tú” con los atletas de potencias en atletismo, como Jamaica, Bermudas y Cuba,
