Las excelentes actuaciones que ha logrado el boxeo aficionado de la República Dominicana durante sus participaciones, hace ya más de una década, en eventos internacionales de mucho nivel, la han colocado como un “peligro” de consideración para países que ejercieron por mucho tiempo un dominio casi absoluto en el área centroamericana y el Caribe.
Las siete medallas de oro obtenida en los XXV Juegos Santo Domingo 2026, son el mejor ejemplo del avance obtenido en esa disciplina a nivel competitivo.
Esos sobresalientes resultados del boxeo aficionado, lamentablemente, han sido más producto de un trabajo extraordinario, centrado en su mayor parte, en la actitud de los propios atletas, todos conscientes, de que una buena participación en ese tipo de competiciones internacionales, conlleva casi automáticamente, a un cambio miserables, y hasta en algunos casos, paupérrimos sistemas de vida.
Es decir, es disciplina que ha hecho grandes aportes, en cierto aspectos relegada si la comparamos con otras que nunca han obtenido resultados parecidos.
Haciendo historia, la primera medalla olímpica del país la obtuvo Pedro Julio Nolasco, una de bronce, y la histórica de oro de Félix Díaz, en Beijing 2008, en 64 kilogramos, así como las de bronce de Cristian Pinales y Junior Alcántara.
Empero, en los recién finalizados juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, “ le puso la tapa al pomo”, para utilizar un lenguaje popular, con las siete preseas de oro obtenidas por Estafani Almánzar, Junior Alcántara, Disney Medina, Miguel Ángel Encarnación, Ricardo Cuello, Noel Pacheco y Cristian Pinales.
Este es punto de partida, para que quienes asignan presupuestos, apoyen más a los deportes que logran mejores resultados.
