Colombia ha iniciado una etapa inédita con el ascenso de Abelardo de la Espriella a la presidencia del país. Hay que desearle suerte a la nación hermana, confiar en que el nuevo liderazgo gobierne al servicio de la institucionalidad y la felicidad de los colombianos. Que proteja sin titubeos la libertad de expresión y de prensa, pilares esenciales de cualquier democracia que aspire a perdurar, y promueva la paz, la concordia y el diálogo, gran anhelo de ese país desangrado por la violencia, sanar las tensiones históricas. República Dominicana y Colombia han cultivado relaciones sólidas, tradicionalmente. El presidente Luis Abinader asistió a la jura del nuevo mandatario. Este nuevo capítulo debe fortalecer aún más esos lazos.
