Santo Domingo. Un día como hoy, 31 de agosto, hace 47 años, República Dominicana experimentó uno de los episodios más devastadores de su historia contemporánea con la llegada del huracán David.
Este monstruoso fenómeno de categoría 5 impactó el territorio nacional por las costas de Nigua, en San Cristóbal, aunque los pronósticos iniciales indicaban que bordearía por Barahona, el mismo hizo un giro abrupto.
Con vientos sostenidos de hasta 240 kilómetros por hora y lluvias torrenciales, el fenómeno destruyó viviendas, colapsó el tendido eléctrico y arrasó con aproximadamente el 70 por ciento de la producción agrícola nacional., según datos de la época.
Las cifras oficiales y estimaciones señalan que cobró la vida de más de 2,000 personas y dejó a más de 200,000 ciudadanos sin hogar, descrito como uno de los desastres naturales más mortíferos del siglo XX, no solo en República Dominicana, sino en todo el Caribe.
Las inundaciones repentinas y el desbordamiento de ríos ocasionaron tragedias inolvidables, entre ellas el colapso de refugios improvisados en diversas comunidades de provincias.
A casi cinco décadas del hecho, el huracán David perdura en la memoria colectiva dominicana como un recordatorio imborrable de la furia de la naturaleza y de la vulnerabilidad ante la misma.
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