El evento UFC 329 en Las Vegas marcó el esperado retorno de Conor McGregor tras cinco años de ausencia, pero la cita concluyó con una abrupta lesión en la rodilla derecha del irlandés, causando asombro en el T-Mobile Arena y dejando en suspenso su futuro en las artes marciales mixtas. La noche que prometía revivir la rivalidad entre McGregor y Max Holloway terminó en apenas un minuto y nueve segundos, cuando el ex campeón cayó al intentar una patada alta al inicio del combate.
La expectativa rodeaba la vuelta de Notorious, quien no competía en la Ultimate Fighting Championship (UFC) desde su derrota ante Dustin Poirier en 2021. El irlandés, de 37 años, buscaba una revancha ante Holloway, pero la noche adoptó un giro inesperado. El primer intercambio resultó fatal para las aspiraciones del peleador. Tras lanzar una patada, aterrizó con dificultad, su rodilla cedió y se encontró indefenso en el suelo ante el estadounidense.
El árbitro intervino tras notar la imposibilidad de McGregor para reincorporarse, decretando el final del combate y otorgando la victoria a Holloway. El público, que momentos antes había presenciado la rápida sumisión de Paddy Pimblett sobre Benoit Saint Denis en la pelea coestelar, reaccionó con sorpresa ante el desenlace del combate principal.
