La definición del economista Andy Dauhajre de la República Domicana como “república subsidiada” resume un modelo fiscal dibujado por ayudas sociales y subsidios a la electricidad, combustibles, transporte, que absorben una porción desproporcionada del presupuesto nacional. Lo contradictorio es que, pese a esta red de auxilios, el costo de la vida continúa escalando hasta niveles inéditos. Los sectores vulnerables, precisamente quienes se benefician de los subsidios focalizados, expresan creciente frustración, junto a una ciudadanía en general que siente que todo se encarece sin pausa. Los defensores de este esquema señalan que, sin subsidios, el país sería aún más caro. Quizás por eso nunca falta un nuevo subsidio, son nuestra gran “solución”.
