Después de un par de semanas en que bajaron los precios del petróleo, lo que redundó en bajas de precios de combustibles y disminución de tensión en ese sentido, hemos vuelto a posición anterior. Las bajas estuvieron determinadas por la pausa de la guerra entre Estados Unidos e Irán; ahora que se han reanudado los ataques, el precio del petróleo vuelve a ser tema noticioso. Definitivamente, no hay paz ni esperanza de ella. Hay que asumir que es guerra con pausas intercaladas, tira y afloja, y vaivenes del precio del crudo, con esperanza de un cambio de perspectiva tras potencial recuperación del Capitolio por parte de los demócratas en las elecciones de principios de noviembre.
