Pasó la fecha del ducentésimo quincuagésimo aniversario de independencia de Estados Unidos y, entretanto, continúa la guerra con Irán. No ha terminado, está en pausa, vale recordar. Paz definitiva no hay y no se sabe si habrá a corto plazo. Sigue habiendo nudos gordianos. Irán se niega a entregar su uranio y dejar su control sobre Ormuz; Estados Unidos no parece dispuesto a descongelarles fondos por US$24 mil millones ni pagarles US$300 mil millones por concepto de reparaciones de guerra. De su lado, Israel se rehúsa a dejar Líbano y cesar sus ataques. Lo positivo es que la tregua ha significado distensión y consecuentemente baja del precio del petróleo, buena noticia para nosotros.
Menos mal.
