Santo Domingo, RD.- La atmósfera en el aire de muchos sectores del Gran Santo Domingo (GSD), sin importar si son populares o exclusivos, ha cambiado drásticamente. Al caminar por sus calles, ahora es común notar el penetrante e inconfundible olor a marihuana, el cual se percibe con total regularidad en casi cualquier esquina.
Anteriormente, esta presencia era exclusiva de algunos barrios marginados de la capital como Capotillo, Gualey, Cristo Rey, Villas Agrícolas, Villa Consuelo, La Zurza, Herrera, Los Guaricanos, Vietnam, Brisas del Este y Mi Hogar, entre otros.
Sin embargo, hoy también es habitual no solo en zonas de alta actividad nocturna y turística, o en áreas dominadas por centros de diversión de sectores como Ensanche Ozama y la Ciudad Colonial, sino que es normal en áreas exclusiva como Naco, Gascue, Piantini, etc.
En la actualidad, ya no importa el sector ni la hora: la persistente estela de este vegetal se ha integrado a la cotidianidad de los transeúntes.
“Vivo en un residencial cerrado que se supone que es tranquilo, pero la marihuana se ha convertido en un vecino más. Casi todas las noches, cuando enciendo el aire acondicionado o salgo al balcón, entra ese olor tan característico”, narra Elena, una señora de 51 años que reside en Alma Rosa, Santo Domingo Este.
El cambio en la atmósfera olfativa de las comunidades responde a múltiples causas que alteran el día a día de la gente. Entre ellas destacan la normalización del microtráfico, el arraigo de esta sustancia como droga de iniciación y la venta libre de papel para fumar (filas o rolling papers) en los colmados tradicionales.
Esta realidad innegable golpea de frente a las familias. Las quejas de los comunitarios crecen de boca en boca ante una exposición involuntaria que afecta a niños y ancianos por igual dentro de sus propios hogares.
Este es uno de los tipos de papel que se comercializan en colmados y otros establecimientos para envolver tabaco de forma artesanal. Sin embargo, debido a sus características delgadas y de combustión lenta, también es utilizado con frecuencia para enrollar marihuana y otras sustancias destinadas al consumo mediante cigarrillos caseros.
Un entramado de esquinas vigiladas
El fenómeno no es casualidad, sino el reflejo de una problemática profunda. La capital y la provincia de Santo Domingo albergan cientos de puntos de drogas que operan de manera impune y desafiante cotidianamente.
Estos espacios de distribución ilegal se han multiplicado de forma alarmante en el territorio. Las estructuras del microtráfico dominan la geografía urbana del Gran Santo Domingo, consolidando su control sobre el espacio público del país.
La facilidad para conseguir el vegetal altera por completo la paz de las comunidades. Vecinos aseguran que el negocio funciona a cualquier hora del día sin recibir una respuesta contundente por parte de las autoridades policiales asignadas.
El auge verde en las estadísticas
Las últimas intervenciones oficiales confirman que la marihuana es la sustancia de mayor consumo. Los masivos decomisos registrados recientemente por las agencias antinarcóticos evidencian una demanda desbordada que supera los registros de años anteriores en toda la geografía nacional.
Las toneladas de cannabis incautadas demuestran que el mercado interno está completamente inundado. Esta alta demanda mantiene las estructuras delictivas activas, convirtiendo a este vegetal en el rey absoluto del negocio ilícito en las calles capitalinas.
"Yo soy taxista y trabajo mucho de noche en el área de la Ciudad Colonial, y ese olor ya es normal en toda esa zona. Claro, es un lugar de vida nocturna y turística muy activa. Pero vivo en Villas Agrícolas y por ahí hay calles que huelen a eso siempre", comenta un conductor de la zona que prefirió reservar su identidad.
El auge de esta sustancia desplaza silenciosamente a otros estupefacientes tradicionales del mercado. La accesibilidad económica y la baja percepción de riesgo entre los jóvenes dominicanos han acelerado este crecimiento de manera desmedida en la sociedad.
Las autoridades antinarcóticos de República Dominicana informaron este domingo de la incautación de más de 15.000 plantas de marihuana, la mayor intervención de ese tipo en la historia del país, en una apartada comunidad rural en el centro del país. EFE
Las autoridades antinarcóticos de República Dominicana informaron este domingo de la incautación de más de 15.000 plantas de marihuana, la mayor intervención de ese tipo en la historia del país, en una apartada comunidad rural en el centro del país. EFE
Accesorio disponible en el mostrador
La comercialización de la sustancia ha alcanzado niveles de tolerancia social preocupantes. Ahora, cualquier ciudadano puede adquirir libremente los papeles para armar porros en los colmados tradicionales ubicados en las esquinas de los sectores visitados.
“El olor ya no me molesta. Lo que me sorprende es cómo ha crecido en el último año. Antes la gente se escondía detrás de un callejón oscuro, ahora caminan por la acera con el 'porro' encendido a plena luz del día y nadie les dice nada. Es como si ya fuera legal 'de mente’”, relata un joven residente que pidió proteger su nombre.
Este acceso tan directo a la parafernalia facilita el consumo de forma alarmante. Lo que antes requería una búsqueda discreta en tiendas especializadas, hoy se oferta abiertamente junto a los productos básicos de la canasta familiar dominicana.
Mientras el olor sigue impregnando los callejones de Santo Domingo, la ciudadanía exige intervenciones reales para frenar la expansión del microtráfico y recuperar la tranquilidad en sus vecindarios.
Duplicación de decomisos
Entre 2024 y 2025, las incautaciones de marihuana en el territorio nacional prácticamente se duplicaron, pasando de 6.3 a más de 11.5 toneladas.
En lo que va del año en curso, se han seguido registrando operativos históricos. El caso más destacado ocurrió en junio de 2026 en la provincia de San José de Ocoa, donde las autoridades desmantelaron una plantación de 15,392 plantas de marihuana, catalogada oficialmente como la mayor intervención de este tipo en la historia del país.
La cantidad de personas que usan marihuana ha crecido exponencialmente en los últimos años y se evidencia por la cantidad de adictos que se ven en los barrios, pero sobre todo datos de Hogar Crea Dominicano sitúan a esta droga como la preferida para la iniciación.
¿A qué huele la marihuana?
El olor a marihuana es uno de los más distintivos y fáciles de reconocer en el mundo botánico, variando según la variedad. Al quemarse, produce un humo denso, acre y sumamente penetrante.
Destaca por un fuerte aroma herbal similar al almizcle o a la mofeta, mezclado con notas de tierra, madera, pino y sutiles matices cítricos o dulces que impregnan el ambiente con persistencia.
Sobre el autor
Jorge González
Periodista, fotógrafo, reportajista y editor fotográfico de El Nacional
