El asesinato de Darlin Mercado Reyes me hizo pensar en la violencia estatal que caracterizó los 12 años de Joaquín Balaguer (1966-1978). Entonces, la represión tenía un propósito político claro; los cuerpos militares y policiales perseguían disidentes, y las madres temían que sus hijos no regresaran de la calle. La cifra estimada de muertos y desaparecidos alcanza las 5000 personas. Hoy, en democracia, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos denuncia más de 4,500 dominicanos muertos entre 2018 y 2025 en supuestos “intercambios de disparos”. No se trata ya de perseguir opositores, pero sí de una cultura policial que parece haber normalizado la letalidad. Cambiamos el sistema, pero no las prácticas. Es una tragedia.
