El Pacífico ecuatorial acumuló una enorme cantidad de calor en la superficie y en las capas superiores del océano. Esa energía, amplificada por el calentamiento global antropogénico, está a punto de liberarse a la atmósfera a través del mecanismo de El Niño, la fase cálida de la oscilación ENSO (El Niño–Oscilación del Sur).
En los próximos meses, y sobre todo entre finales de 2026 y 2027, el sistema climático podría atravesar una de las transferencias de energía más significativas, con consecuencias que se propagarían en cadena por el hemisferio y por el planeta.
Según un análisis publicado en el sitio Meteored, el pico de liberación de calor suele producirse unos meses después del máximo de las anomalías térmicas oceánicas, entre finales de 2026 y mediados de 2027. Ese calor adicional se sumaría a la tendencia del calentamiento antropogénico y al contenido de calor oceánico global en niveles récord. En ese escenario, los modelos y las previsiones citados por el medio apuntan a que 2027 podría superar el récord de 2024, y que 2028 aún podría registrar efectos residuales de ese episodio.
AFP
