Se supone que justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. No se imparte por capricho y el juez del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional lo subrayó al mantener la calificación de homicidio involuntario para Antonio y Maribel Espaillat, dueños de la discoteca Jet Set, pese a la presión de querellantes tras la tragedia del 8 de abril de 2025. El dolor puede nublar, pero la razón importa. Esta desgracia también les cambió la vida drásticamente a los acusados. Podrán ser negligentes, violadores de reglamentos, homicidas involuntarios -lo definirá el juicio de fondo-, pero no había intención de matar. Nota: no conozco a los Espaillat, nunca he laborado sus medios.
