Coincidiendo con el doble terremoto en Venezuela una nota de la representación local del PNUD informaba la “evaluación”, en coordinación con Educación y la Onesvie, de “las condiciones de seguridad y resiliencia de siete centros educativos de distintas provincias del país”. Ese tipo de actividad toma relevancia ante la tragedia venezolana; ha revivido temores de que nuestro territorio sufra un sismo de gran magnitud y cuán preparados estemos, en cuanto a la infraestructura y los recursos materiales y humanos para enfrentarlo. Efectivamente, hay que revisar el estado de edificaciones públicas y privadas; hacer de forma organizada y periódica los simulacros y protocolos relativos a movimientos telúricos de magnitud, y otros desastres naturales. Prepararnos, prepararnos.
