Todo parecía que la paz y la armonía ya se habían asentado en el seno del Comité Olímpico Dominicano, empero, desde el pasado lunes quedó demostrado que todo era apariencia, dado que hoy, más que nunca, la crisis endémica ha hecho metástasis como nunca antes.
Lo delicado de esta anómala y aberrante situación es que reaparece en uno de los momentos más significativos del deporte nacional.
Esta terrible crisis reaparece a 43 días para el inicio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026.
No es posible que una barbaridad de esa dimensión esté sucediendo, producto, en muy alto por ciento, de la incesante lucha de intereses económicos personales.
Puede parecer un chiste pésimo, imposible asimilar bajo cualquier circunstancia, ya que hace apenas unos días, el gobierno entregó cientos de millones al COD para la preparación de los atletas que verán acción en ese evento.
La decisión, emanada de la Supresa Corte de Justicia, que embarga las cuentas bancarias del Comité Olímpico y de todas las federaciones dirigidas por miembros de su Comité Ejecutivo, es sencillamente, lamentable y desgarradora, no por lo que pueda afectar en lo personal, si no por el mal que conlleva para miles de atletas, entrenadores, y al país en general.
Los dirigentes envueltos en esta litis ya no podrán seguir mintiendo que son defensores del deporte, cuando imponen sus intereses personales por encima de los de la patria.
Ante una situación lastimosa, como la que ocurre, nunca antes vista en momentos tan apremiantes como los actuales, a días de unos juegos regionales, hace falta aplicar mano dura, que ponga fin a todos los actores de ese desatino descomunal, que no nos podemos dar el lujo de aceptar bajo ninguna circunstancia.
