La psicóloga Terrie Moffitt planteó que no todos los adolescentes expuestos a las mismas condiciones siguen la misma trayectoria. En nuestro país, sin embargo, tendemos a “explicar” los casos de jovencitos que cometen actos criminales como si fueran todos iguales. Entonces, cuando una niña de 12 o 13 años mata a otra, reaccionamos horrorizados, pero sin capacidad de análisis, lo que nos condena a la repetición de tales tragedias. La prevención real exige ver también la individualidad, reconociendo que hay menores que necesitan acompañamiento psicológico profundo antes de que la violencia se convierta en su único lenguaje. Penosamente entre nosotros nadie evalúa esto; ni escuelas, ni Conani, ni justicia juvenil.
