SANTO DOMINGO.- Solo el 37 % de los adolescentes en República Dominicana afirma sentirse seguro en internet, mientras que en el caso de las adolescentes mujeres la cifra desciende a apenas un 25 %, de acuerdo con datos divulgados en una consulta nacional sobre riesgos en el entorno digital.
La violencia y los riesgos en línea afectan cada vez más a niños, niñas y adolescentes, mientras las respuestas institucionales intentan adaptarse a un ecosistema digital que evoluciona rápidamente.
Para miles de adolescentes en el país, internet forma parte esencial de su vida cotidiana: estudian, socializan, se entretienen y acceden a información a través de las pantallas. Sin embargo, esa conexión permanente no siempre ocurre en espacios seguros.
Ante esta realidad, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con el apoyo de Safe Online, ECPAT International, INTERPOL y el Ministerio de Justicia de República Dominicana, impulsó una consulta nacional para analizar los riesgos de violencia y abuso sexual en línea que afectan a menores de edad en el país.
La iniciativa reunió a instituciones vinculadas a la protección de la niñez y la gobernanza digital, entre ellas el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), el Ministerio de la Presidencia, la Procuraduría General de la República, el Poder Judicial, el Ministerio de Interior y Policía, el Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (INDOTEL) y la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (OGTIC).
“El Estado dominicano tiene la responsabilidad de prevenir, investigar y sancionar toda forma de violencia sexual en línea que afecte a niños, niñas y adolescentes. Desde el Ministerio de Justicia estamos fortaleciendo la articulación interinstitucional para asegurar respuestas oportunas, protección efectiva a las víctimas y un marco legal que responda a los desafíos del entorno digital”, afirmó Antoliano Peralta, ministro de Justicia.
De su lado, el representante de UNICEF en República Dominicana, Carlos Carrera, advirtió que “la violencia sexual en línea es una amenaza creciente que exige respuestas integrales y coordinadas”.
Sostuvo que es fundamental fortalecer capacidades, generar evidencia y promover entornos digitales seguros donde los derechos de niños, niñas y adolescentes estén protegidos.
Conectados, pero no necesariamente protegidos
Aunque las nuevas generaciones suelen ser consideradas “nativas digitales”, estudios como Kids Online y Adolescentes y el uso de Internet, desarrollados por UNICEF, revelan que persisten brechas en el acceso y uso de internet en el país.
El 50 % de los adolescentes accede a internet únicamente a través de teléfonos celulares, una limitación que reduce oportunidades de aprendizaje, creación y participación digital. En hogares de menores ingresos, 7 de cada 10 dependen exclusivamente del celular, frente a 3 de cada 10 en hogares de nivel socioeconómico medio y alto.
Además de las brechas tecnológicas, adolescentes expresan preocupaciones sobre privacidad, acoso, exposición a contenidos inapropiados y otras formas de violencia en línea.
Aun así, el 63 % considera que internet contiene contenidos positivos para personas de su edad.
Tecnología más rápida que las respuestas
Como parte de las acciones, UNICEF y el Ministerio de Educación han desarrollado plataformas como E-mentores y E-pana, orientadas a promover el uso seguro y responsable de internet.
República Dominicana también forma parte del programa multinacional Disrupting Harm, iniciativa enfocada en combatir la explotación y el abuso sexual infantil facilitados por la tecnología.
Sin embargo, especialistas advierten que los riesgos evolucionan más rápido que las respuestas institucionales, especialmente con el avance de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial generativa, que introduce nuevas formas de violencia, explotación y desinformación.
En ese contexto, UNICEF destacó la importancia de utilizar evidencia y datos para el diseño de políticas públicas más efectivas.
El organismo consideró que fortalecer leyes, actualizar mecanismos de protección y coordinar respuestas interinstitucionales es una necesidad urgente para garantizar la seguridad de niños, niñas y adolescentes en el entorno digital.
