La embajadora Leah Francis Campos marca un nuevo capítulo en la relación domínico-estadounidense. Sin embargo, para ejercer su cargo con éxito, debe conocer la historia que no figura en los archivos de Washington, la de un país cuya soberanía ha sido moldeada por la influencia del Norte desde 1865. Ha pasado otro aniversario de la intervención de abril de 1965 y recordamos que nuestra estabilidad democrática ha tenido el costo de la obediencia, sobre todo en los temas sobre el narcotráfico y la crisis haitiana, pero la demanda del pueblo dominicano sigue siendo la misma: queremos respeto. Somos aliados, pero con memoria. Esperamos que su gestión le permita al país tener voz propia.