La “Comisión Nacional de Consensos” del PRM parece reflejo del ya consolidado patrón político del presidente Luis Abinader: administrar tensiones antes que enfrentarlas. El mandatario demuestra esto al retroceder una y otra vez en decisiones de gobierno por presiones públicas. Y con aquel órgano, su partido, en vez de fortalecer la democracia interna mediante procesos competitivos y transparentes, igualmente opta por evitar el conflicto. Esto denota dificultad estructural para gestionar el disenso; un liderazgo más reactivo que conductor donde el conflicto se percibe como amenaza, no como oportunidad para fortalecer legitimidad. Gobernar implica decidir, sostener y explicar. Cuando el consenso sustituye a la deliberación, el riesgo es confundir armonía con ausencia de carácter.
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martes, mayo 12
Diabólico “consenso”
La “Comisión Nacional de Consensos” del PRM parece reflejo del ya consolidado patrón político del presidente Luis Abinader: administrar tensiones antes que enfrentarlas. El mandatario demuestra esto al retroceder una y otra vez en decisiones de gobierno por presiones públicas. Y con aquel órgano, su partido, en vez de fortalecer la democracia interna mediante procesos competitivos y transparentes, igualmente opta por evitar el conflicto. Esto denota dificultad estructural para gestionar el disenso; un liderazgo más reactivo que conductor donde el conflicto se percibe como amenaza, no como oportunidad para fortalecer legitimidad. Gobernar implica decidir, sostener y explicar. Cuando el consenso sustituye a la deliberación, el riesgo es confundir armonía con ausencia de carácter.
