En el siglo V a.C. el historiador griego Tucídides observó que el ascenso de Atenas y el temor que generó en Esparta hizo inevitable la guerra. En 2017 el politólogo de Harvard Graham Allison analizó 16 casos históricos de una potencia emergente desafiando a otra, hegemónica, y acuñó lo de “Trampa de Tucídides”, concepto “de moda” tras la reunión Donald Trump-Xi Jinping. De aquellos casos 12 terminaron en guerra. El patrón se repite: China asciende, Estados Unidos resiste. Las fricciones en Asia-Pacífico se intensifican y la disputa por influencia global es cada vez más abierta. Afortunadamente un enfrentamiento directo parece improbable, no caerán en la “trampa” pues ambos saben que sería una guerra de suma cero donde nadie ganaría.
