En la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP), un grupo de científicos realizó un experimento que desafía las creencias tradicionales sobre el ejercicio y la salud cardíaca. La pregunta era directa pero crucial: ¿qué es más beneficioso para el corazón, nadar o correr? Al finalizar el estudio, publicado en Scientific Reports, el equipo liderado por Andrey Jorge Serra obtuvo una respuesta que sorprendió a muchos: la natación supera a la carrera en la capacidad de inducir adaptaciones cardíacas saludables y robustas.
Durante ocho semanas, los investigadores sometieron a tres grupos de ratones a un protocolo estricto: uno permaneció sedentario, otro realizó únicamente sesiones de carrera y el tercero se dedicó a la natación. Cada sesión duró una hora y se repitió cinco veces por semana. Solo la natación produjo un aumento relevante de la masa cardíaca y del ventrículo izquierdo, mientras que en el grupo de carrera no se registraron cambios estructurales comparables.
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