¿El mejor abridor en lo que va de la temporada de Grandes Ligas? Fácil: José Soriano, de los Angelinos de Los Angeles en Anaheim.
El dominicano de 27 años ha estado poco menos que intocable en sus cuatro apariciones, permitiendo apenas una carrera y nueve hits en 27 entradas, con 31 ponches. Tiene marca de 4-0, 0.33 y WHIP de 0.67. Esta noche tendrá su quinta apertura de la temporada.
Ya en 2025 vimos jornadas en las que Soriano se presentó prácticamente “imbateable”. Pero sus estadísticas generales se vieron afectadas por dos partidos en los que permitió ocho carreras limpias y otros dos en los que toleró siete.
Así las cosas, lo único que restaba era un poco más de consistencia. Y ese elemento parece haber llegado en 2026, convirtiendo al derecho en un arma letal con el potencial para competir por el galardón máximo de pitcheo en la liga.
Y es que el “stuff” de Soriano es realmente especial. Utiliza una bola rápida que promedia 98 mph, un sinker a 97, curva de nudillos y recta de dedos separados. El sinker es el envío que más emplea y le ha permitido convertirse en el tirador que más rodados consigue en las Grandes Ligas, además de uno de los que menos cuadrangulares permite. De por vida ha tolerado 0.6 jonrones por cada nueve entradas y le han bateado en el piso en casi el 62% de las ocasiones. Ambas estadísticas están en la élite.
El ajuste que ha hecho en 2026 ha sido incrementar el uso de su bola rápida de cuatro costuras, haciéndose menos predecible con el sinker, pitcheo al que le han bateado .067 en la temporada. Además, el “stuff” ha mejorado. La velocidad del lanzamiento de cuatro costuras se ha incrementado en una milla, está tirando la curva con más velocidad y ha mejorado la caída del “splitter”, el pitcheo de dedos separados.
Con estos ajustes, la proporción de ponches ha experimentado un incremento importante en el inicio de la temporada.
El otro factor que ha contribuido al inicio de Soriano ha sido su mejorado comando de la zona de strike, evidenciado en una superior habilidad para tirar strikes de calidad, en los bordes del plato, y también con la reducción en su proporción de boletos otorgados.
De repente, seguir las aperturas del joven dominicano se ha convertido en cita obligada.
Sólo esperamos que la salud le acompañe, considerando que se ha recuperado de dos cirugías “Tommy John” en su codo, procedimientos que demoraron su consolidación en las Grandes Ligas.
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